Había una vez…


Había una vez una especie llamada ser humano, los cuales estaban dotados de entendimiento mental, de sensibilidad, de emocionalidad y vulnerabilidad, todo para que pudieran percibir de todas las formas, su experiencia humana.

Resulta que ese ser humano, aún lleno de todos los recursos anteriormente mencionados, cada vez le daba más pereza pensar, reprimía sus emociones y escondía su sensibilidad, como si buscase desesperadamente ser inerte, no pertenecer a su condición, no sentir, ignorar todo a su alrededor, negándose a explorar su mundo.

Todo aquello es producto del miedo que prefiere no experimentar y que ve como un enemigo, enemigo que opta por evadir, sin darse cuenta que huyendo también lo hace de sí mismo y se niega la posibilidad de experimentar su propósito terreno.

Cuando él se dé cuenta que con el miedo puede ir a todos lados, que no debe correrle y tampoco enfrentarlo, sino simplemente dejarlo estar, porque con cada paso que de con él, un día éste se cansará y pudiendo seguir su ruta tranquilamente, sabiendo que quizás otro día le alcanzará de nuevo, pero que en su compañía debe seguir hasta que nuevamente no esté.

De esta forma, irá conociendo su alcance, su valor, se permitirá ser humano, sentir y sus pensamientos serán acorde con su realidad y no con la ilusión en la que vive.

Te invitamos que seas un ser humano que vibre por su camino, sin importar la compañía que tenga en la ruta.

Con amor, tus guías universales,

Canal de Luz, Lucy

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